Hambre emocional v/s hambre real

Hambre emocional v/s hambre real

En los tiempos actuales donde el sobrepeso, la obesidad y las enfermedades crónicas son habituales es común intentar bajar de peso, y sentir frustración ante no poder lograr los cambios esperados. Hay una arista primordial a la hora de controlar el peso, identificar el hambre real. Muchas veces comemos como respuesta a emociones que nos generan incomodidad, como una medida rápida y conocida de sentir confort y calmarnos. Este proceso se ha agudizado con la llegada de los alimentos ultraprocesados que presentan un componente adictivo, el marketing de la industria alimentaria y el fácil acceso a estos. Es fundamental identificar cuando estamos comiendo por hambre real o fisiológica y cuando es como medida paliativa para enfrentar alguna emoción. Ejemplo de estos con cuando comemos grandes cantidades de comida al llegar a la casa después de una larga jornada laboral, o comer en un estado ansioso al no dejar de pensar en algún problema. El hambre real se identifica porque viene paulatinamente, el cual se puede saciar con cualquier comida que sea de tu gusto por ejemplo un plato de legumbres o algunas frutas, y no se siente culpa después. Por otro lado, el hambre emocional se siente de manera abrupta, es generalmente un antojo específico, se come rápidamente a veces incluso sin tener consciencia del proceso con sensación de culpa posterior. El identificar qué situación emocional y personal nos puede estar llevando a comer sin sentir hambre es un proceso de autoconocimiento que trae resultados beneficiosos como parte del desarrollo personal y es esencial a la hora de querer mejorar los hábitos.

Mas información:

  • Libro obesidad y salud mental de Dr Carlos Tellez, psiquiatra.

Resumen

Una arista primordial a la hora de controlar el peso es identificar cuando estamos comiendo por hambre real y cuando es como medida paliativa para enfrentar alguna emoción. Ejemplo de estos con cuando comemos grandes cantidades de comida al llegar a la casa después de una larga jornada laboral. El hambre real se identifica porque viene paulatinamente, el cual se puede saciar con cualquier comida por ejemplo un plato de legumbres o frutas, no se siente culpa después. Por otro lado, el hambre emocional se siente de manera abrupta, es generalmente un antojo específico, se come rápidamente a veces incluso sin tener consciencia del proceso con sensación de culpa posterior. El identificar qué situación emocional y personal nos puede estar llevando a comer sin sentir hambre es un proceso de autoconocimiento que trae resultados beneficiosos como parte del desarrollo personal y es esencial a la hora de querer mejorar los hábitos.

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