¿Por qué nos acalambramos?

Los calambres asociados al ejercicio son contracciones musculares dolorosas e involuntarias de la musculatura, que ocurren durante o posterior al ejercicio físico. Existe una gran variabilidad en la intensidad y duración de los calambres, desde pequeños espasmos que resuelven en segundos, a contracturas generalizadas de cuerpo completo que pueden durar minutos. En casos más severos el dolor puede persistir incluso por horas o días aún con la contractura resuelta. Se asocia este fenómeno principalmente a deportes de endurance y de equipos, describiéndose como factores de riesgo la fatiga, la exigencia a intensidades mayores a lo habitual, mayor edad, mayor IMC, malas prácticas de elongación, antecedentes familiares, enfermedades crónicas, cáncer, alergias, medicamentos y lesiones previas. Respecto a la causa, es muy probable que el origen sea multifactorial, si bien las principales hipótesis que se barajan actualmente son:

1. Desbalance electrolítico e hidratación. Sostiene que las concentraciones electrolíticas intra y extracelulares serían relevantes en el potencial de acción de músculo y nervio, sin embargo, dado que la mayoría de los calambres ocurren en los músculos involucrados en el ejercicio, la alteración sistémica debe interactuar con cambios locales en los músculos activados, lo que aún no tiene explicación. Estudios recientes en atletas que experimentaron calambres (maratonistas, triatletas, Trail runners) no lograron demostrar asociación entre calambres y cambios en las concentraciones electrolíticas, si bien valga mencionar que las muestras sanguíneas nunca son tomadas al momento exacto del calambre, quitando validez a las conclusiones.

2. Alteración en el control neuromuscular. Plantea la idea de que los calambres serían consecuencia de una actividad anormal del reflejo espinal, secundaria a la fatiga muscular. Por una parte, la fatiga induciría una mayor actividad del huso muscular generando una mayor excitación del sistema nervioso central a los músculos, mientras que a la vez se generaría una inhibición del órgano tendinoso de Golgi (contrarregulador) que generaría consecuentemente una disminución de la inhibición central a estos. Todo lo anterior generaría una contracción descontrolada de la musculatura, llevando al conocido calambre. Deja que pensar el que, si bien todos o una gran mayoría de los competidores están fatigados al final de una maratón, sólo unos pocos sufren de calambres, por lo que esta teoría podría ser un factor a considerar, si bien no el único involucrado.

En cuanto a los posibles tratamientos, dada la falta de información y la probable participación multifactorial en el desarrollo de calambres, a la fecha no existe evidencia concluyente en la recomendación de estrategias generales para la prevención y/o el tratamiento de los calambres. Sin embargo, existen algunas posibles soluciones:

  • Re educar musculatura agonista (Cómo glúteo mayor en quienes sufren calambres isquiotibiales; tibial anterior en calambre de gastrocnemios, entre otros.)
  • El uso de Tapes y/o compresión local (Ya que aumentaría el flujo sanguíneo local)
  • Masaje periódico para modular la excitabilidad neuronal
  • Elongación en el minuto del calambre
No Comments

Sorry, the comment form is closed at this time.